Dendroxenofobia
Bueno, más que odio... es simplemente que les tengo manía. Me caen mal. Y no puedo evitarlo. Pero más que nada creo que es un problema de contextualización y geográfico más que otra cosa. Si me imagino una playa paradisiaca en Las Bahamas veo palmeras y eso está bien... pero verlas por Barcelona, por Gerona, por Madrid, por Gijón, por Albacete... es algo que me hace rechinar los dientes. Porque a no ser que hayan subido el ecuador unos cuantos(muchos) kilómetros sin decírselo a nadie y ahora estemos viviendo en el Trópico aquí no pintan nada. A no ser, claro está, que hablemos de las Islas Canarias y sean palmeras de las que dan plátanos con motitas... pero esa no es la cuestión.
Por lo visto hay un motivo económico detrás de esto y es que las palmeras son más baratas de mantener que las especies autóctonas y necesitan menos cuidados asociados... Si comparas una palmera con un pino piñonero, que te tiene el suelo perdidito de agujas y con riesgo de descalabrarte cuando pasas por debajo por si te suelta una piña, vale. ¡¡¡Pero es que hay otras posibilidades!!! Plantemos nogueras, castaños, naranjos.... lo que sea menos palmeras. ¡Será por árboles!
Y para colmo de males he extendido mi animadversión al campo culinario. Ayer, paseando por la calle Tallers de Barcelona nos entro hambre y entramos a una panadería para comprar unas pastas. Pedí una palmera de chocolate... ¡Craso error! Aquella era "THE WORST PALMERA EVER". Seguramente llevaba la banda conmemorativa debajo de la capa de chocolate... Así que, a no ser que una palmera me salve la vida en una inundación o algo por el estilo, creo que lo mío con esas plantas es casi irreconciliable. Que se queden en su casa y yo en la mía y así nos llevaremos bien... pero que ni se les ocurra seguir invadiendo mi territorio o habrá una nueva tipología de trastorno psicológico en el mundo.

angry
cheerful
giggly
sleepy
satisfied
exhausted
depressed
contemplative
pissed off